martes, 14 de abril de 2015

SSPC paga a empleado que hace campaña en el PRI

SSPC paga a empleado que hace campaña en el PRI
Vinicio Portela Hernández
En lo que se está convirtiendo en la mayor desvergüenza de institución pública por el grado de impunidad y corrupción, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana impuso un “embajador” en las oficinas del Partido Revolucionario Institucional para estar apoyando las labores de campaña del proceso electoral.
Adrian Escobar se desempeña nominalmente en la SSPC como Asistente Personal del Comisario Jefe Antonio Torres Díaz, Coordinador de Administración de esa dependencia, quien está ligado con el Presidente Estatal del PRI, Roberto Albores Gleason, quien fue quien influyó para que ocupara su actual puesto de coordinador.
Por lo anterior, Torres Díaz, con la anuencia del Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, enviaron a Escobar al “tricolor” para que sirviera de enlace entre sus oficinas como persona de confianza y con ello asegurar algún espacio político en el municipio de Pijijiapan, de donde es originario.
Adrian Escobar desde el inicio del proceso electoral federal se encuentra permanentemente despachando desde las oficinas del Revolucionario Institucional ubicadas en el Parque Santo Domingo de la capital chiapaneca, mientras que cobra su salario, de más de 14 mil pesos, en la sede de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Antonio Torres Díaz desvía este recurso de la nómina gubernamental a la campaña priísta, pero no es la primera vez que actúa de esta manera, ya que en años anteriores fue despedido del Instituto de Seguridad Social para los Trabajadores del Estado de Chiapas por mal versación, pero el tráfico de influencias que ejerce Roberto Albores Gleason pudo librarlo de las responsabilidades penales y lo instaló como Coordinador de Administración en la SSPC.
Ahora desde ese espacio como servidor público, Torres Díaz sigue con sus malos hábitos, ahora con nepotismo, y tiene a su “cuñado”, Daniel Kumamoto, como Jefe del Área de Licitaciones, quien es el encargado de cobrar los diezmos de los proveedores y hasta las cuotas de los puestos de alimentos en el comedor de la Secretaría.

Así mismo, Antonio Torres, también metió a trabajar a su hijo, Antonio Torres Montecinos, como custodio en la Subsecretaría de Ejecución de Sanciones Penales y Medidas de Seguridad, pero el “junior” se la pasaba junto a su padre en la Coordinación y nunca llegó a laborar, por lo que tuvo que renunciar a ese cargo, para luego integrarlo como elemento de la Policía Fuerza Ciudadana con la promesa de ascenderlo a Inspector Jefe.