martes, 15 de mayo de 2012

Hay que ir a votar


En Síntesis…
Hay que ir a votar
[Caricatura: MAGÚ]
Vinicio Portela Hernández
La obligación para ir a votar es un derecho que tenemos los ciudadanos que contamos con credencial del Instituto Federal Electoral. Nadie y nada nos debe impedir este derecho constitucional, pero también, nadie y nada nos debe pedir como hacerlo.
Es cierto que ninguna Ley no exige que sea ineludible, pero faltar a una responsabilidad civil también tiene sus consecuencias. Sino se vas a ejercer el sufragio, tampoco se estás en la condición moral y civil de manifestarse contra de los políticos que nos representan.
En esta temporada electoral, la población tiene que ir a votar, llegar a la casilla y ejercer el voto libre y secreto.
Hay tres formas, primero, que seas un militante responsable con la ideología de un partido político; dos, un ciudadano que se identifique por un candidato y tres, que seas como la gran mayoría, que no crees en ningún partido o postulante.
Este último es donde entramos un sector muy amplio de personas, pero aún así hay que ir a votar.
Cómo, muy fácil, sí ningún partido político es a fin a tus expectativas, intereses o prioridades, pues dile a ese político o partido que no te importa sus aspiraciones y menos que se enriquezcan bajo el pretexto de democracia.
Otro cómo, pues anula tu boleta, esa acción es contundente y dejas solos a este sistema de “partidocracia” que hunde al país en intereses mezquinos de los políticos.
Anular tu voto es también parte del derecho ciudadano. Sí entre las opciones no te convencen las promesas de campaña, menos el candidato, pues puedes decir: “yo ciudadano voto por nadie” y así tu decisión queda impresa, sin que alguien te la pueda cambiar.
Desde el año 2000 , los partidos políticos han tratado de combatir el derecho ciudadano de anular el voto, lo califican casi de un delito, claro que para ellos esta acción es como una patada en el “trasero” ya que muchos sufragios no pueden caer en el control de los fraudes, practica realizada desde el poder para perpetuarse.
Las cúpulas partidarias son a las que más les interesa el abstencionismo, que la gente no acuda a las casillas, saben que con esta acción hay un margen muy amplio para “moverse”, tienen la materia prima, boletas vacías que pueden ser rellenadas a conveniencia.
No hay que ser un vidente para darse cuenta que el trabajo más arduo de la “partidocracia” es que no se vaya a votar.
Pero si eso lo hacemos a un lado y se acude a las urnas a anular la boleta, esa acción es la protesta más grande que se puede hacer en contra de los partidos políticos.
Imagínate, que los votos nulos sean más que los votos para elegir a un Presidente Municipal, un Diputado, un Senador o hasta el Presidente de la República.
Qué pasaría, en ese momento la democracia se haría presente, ya que la voz del pueblo retumbaría, se tendría que anular la votación y el órgano electoral forzosamente convocaría a otra elección.
Los partidos políticos, estarían en una posición de encontrar a candidatos y propuestas acorde a las mayorías y si cometen el mismo error de poner a candidatos por “dedazo” y promesas imposibles de alcanzar, la contingencia sería la misma, anular el voto nuevamente.
Hay que ser claros, lo anterior podría considerarse una utopía, pero solo de pensarlo me gustaría que se hiciera realidad, para que en una “bofetada” el sistema de partidos se de cuanta que los ciudadanos contamos, que somos la base de la democracia y ellos, los políticos, son nuestros empleados.
La única forma que se cumpla, es que acudamos a votar la mayoría, no el 60 por ciento, el 90 por ciento sería lo ideal, así en verdad decidiría la democracia y no las “mañas y tracalerías” de los partidos.
Si la gente quiere que gane los amarillos, azules, verdes, naranjas, prietos o tricolores, votar es la forma eficiente de hacerlo. Pero sino están conformes con los partidos, también anular el voto será contundente, como un golpe en la barbilla a los poderosos.
Chequen la idea, analícenla y considérenla. La pregunta es: ¿quieres votar por el menos peor?

Recortes
“¿Qué tal se maneja con Internet y las redes sociales?. Yo me quedé en el fax; escribo a mano en una página en blanco con pluma, corrijo en la página de enfrente. Es mi esposa la que me informa de las novedades. Antes decía voy a la Enciclopedia Británica a buscar y ahora mi esposa me dice, no, le da a una tecla y aquí está.”
Fragmento de la última entrevista que concedió el Maestro Carlos Fuentes, el 14 de mayo al Periódico “El País”.
Que Descanse en Paz.

Terminé
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Twitter: @VinicioPortela