POR NO QUITAR ANTENA DE TELECOMUNICACIONES
Colonos de nueva cuenta retienen
vehículos de compañía celular
Vinicio Portela Hernández
De tomada de pelo es como califican el trato que han
recibido habitantes de la colonia popular San Pedro Progresivo por parte de las
autoridades y de la compañía Cenntinieal TWR México, que desde hace más de tres
meses están quitando una antena de telecomunicaciones.

Los afectados
alegan que en dicho predio no está permitido tener este tipo de
edificaciones, ya que es una zona urbana y los permisos de construcción deben
ser solo para casa habitación.
La antena de Telefonía celular se encuentra ilegalmente
instalada sobre la Avenida Chichinal, manzana 39, lote 24, entre las calles
Nido de Águila y Cerro Taray de la Colonia San Pedro Progresivo.
Los vecinos de dicha colonia aseguran que el personal de la
compañía Centenniel TWR México les han indicado que los aparatos colocados en
la torre producen alta radiación y que pueden ser peligrosos para la salud de
las personas.
Aún cuando los afectados han denunciado reiteradamente esta
anomalía a las autoridades, estas no han hecho nada para solucionar el
problema. Hasta han acudido a Protección Civil para manifestar que la antena
provisional está montada sobre un remolque, prácticamente al aire sostenido con
piedras y aún así no llegan a clausurar la obra.
A la fecha, los colonos han retenido por cuatro ocasiones
vehículos y personal de la empresa de radiocomunicaciones y los han dejado ir
luego de una negociación con la promesa de retirar la antena, sin embargo se ha
incumplido en la palabra y siguen tratando de dejarla en ese sitio pasando por
encima del clamor popular.

Los afectados se dicen cansados de que empresas que manejan
mucho dinero quieran comprar la voluntad del pueblo e imponer por la fuerza su
voluntad.
También exigieron a las autoridades responsables hacer valer
la denuncia de estos hechos y llamar a cuentas al propietario del predio,
Francisco Javier Trujillo Pérez, a fin de que presente la documentación que le
permita arrendar su propiedad para la instalación de una antena de
telecomunicaciones.

Así mismo dejó a una persona que fotografiaba a los colonos
e informaba vía teléfono móvil lo que acontecía en el lugar. Ese joven pretendió
amedrentar a este reportero.
Hasta el término de esta nota informativa, los colonos todavía
tenían retenidos a los vehículos y trabajadores, asegurando que no los iban a
dejar ir hasta que la empresa y las autoridades se comprometan a quitar la
antena o tomarían medidas más extremas para hacerse escuchar.
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