jueves, 7 de junio de 2012

Ksheratto y su libro


En Síntesis…
Ksheratto y su libro
Vinicio Portela Hernández
Tuve la fortuna de estar presente en la presentación del libro del Maestro Ángel Mario Ksheratto, “Palabra Bajo Arresto”. Fue una reunión entre camaradas, como un buen preámbulo a las celebraciones del Día de la Libertad de Expresión.

Los asistentes se conformaban por una gran mayoría de periodistas, con amplia trayectoria en el andar de la información. Pero Ksheratto tiene también un nivel de convocatoria diferente, puede atraer a las nuevas generaciones de comunicadores, también presentes.
Lo que me encantó de la presentación, fue ese tono ameno con el que se manejó el contenido de su libro, el cual recrea las historias de reclusos cuando el periodista estaba injustamente encarcelado por el gobierno autoritario de Pablo Salazar Mendiguchía.
El columnista, no perdió el tiempo en llantos de desesperación, recurrió al periodismo como una buena forma de pasar el tiempo entre las rejas, de ser libre en el cierro.
Pudo platicar y convivir con quienes compartía el enclaustro, de ahí salieron más de veinte historias narradas en su libro.
Ángel Mario Ksheratto, desde lo doloroso que son los recuerdos de la época de represión gubernamental, pidió a su inquisidor, Pablo Salazar, que no llore y que no trate de infringir la ley para quedar en libertad. Pues ellos, los perseguidos por su administración, fueron inquebrantables al momento de pasar por el brazo de la ley.
En su participación, Miguel González Alonso, compañero del destino autoritario de “Pablo”, recordó que ahora el ex Gobernador está en la cárcel, siendo juzgado por la autoridad y sacó una vela en señal de que Salazar Mendiguchía está cumpliendo un año recluido. 
Ya que las coincidencias lo llevó al encierro el mismo día que la libertad de expresión se celebra y que él desde su gobierno trató de reprimirla hasta el grado de retorcer las mismas leyes. 
Muchas felicidades al Maestro Ángel Mario Ksheratto.



La libertad de expresión
Para muchos “súper analistas” de la comunicación, la libertad de expresión es “mentarle la madre” constante al poder, al gobierno, a las instituciones y principalmente a los políticos. Pero eso no es cierto.
Otros por su parte, afirman que este derecho es exclusivo para los medios de comunicación, periodistas, reporteros, articulistas, columnistas, reporteros gráficos, etcétera, etcétera, etcétera. Esto tampoco es cierto.
La libertad de expresión es un derecho humano consagrado en las leyes, en México está contemplado en la Constitución Política, a demás de ser parte fundamental de muchos tratados internacionales firmados por nuestra república, lo que lo hace de carácter obligatorio y está por encima de cualquier ley, reglamento o código en todo el territorio nacional. Nuestra Carta Magna lo consigna en los artículos sexto y séptimo.
Hoy se conmemora el día de la Libertad de Expresión, algunos lo confunden con el día del periodista ya que es parte de las herramientas que utilizamos para realizar nuestra labor informativa, pero el derecho a decir lo que pensamos, sea por un medio de comunicación tradicional o nuevo, en la calle, en un café, con los vecinos en el barrio, constituye una responsabilidad de todos los ciudadanos.
Los comunicadores, trabajamos diariamente en el procesamiento de datos, investigamos, codificamos y exponemos nuestros resultados todos los días. Esa es la talacha.
Las nuevas tecnologías, han puesto al alcance de una gran mayoría de personas, que sus argumentos puedan ser escuchados y leídos por miles o millones de usuarios.
Por lo anterior, las pláticas de banqueta, las de las cantinas, las de una oficina o universidad, las críticas a los jefes, a los políticos y hasta las mismas instituciones, ya pueden propagarse a tal grado de tener una retroalimentación directa e instantánea.
El Facebook, el Twitter, el YouTube, los blogs, los correos electrónicos, el mensajero y demás herramientas tecnológicas que ofrece en Internet, pone a la mano la oportunidad de ejercer tu libertad de expresión a la máxima potencia.
Ahora, las empresas de comunicación masiva, como la televisión y radio comercial, tiemblan ante la explosión de información que contienen estos sitios de Internet y que están en nuestros bolsillos recluidos y compactados en un simple teléfono móvil.
La misma ciudadanía puede informar de manera inmediata, precisa, apoyados por imágenes y audio, de los sucesos más recientes en sus comunidades, y en un “click” también le pueden contestar, refutar o reenviar, su información a otros miles de usuarios.
La libertad de expresión en nuestros tiempos, donde las tecnologías de la información están tan avanzadas, magnifica de forma positiva la interrelación entre los ciudadanos.
Marshall Mcluhan, uno de los principales teóricos e investigadores de los medios de comunicación de los años 60´s, afirmaba que “el medio es el mensaje”, en alusión de que no es lo que informas, lo que plasmas, lo que visualizas, a través de mensaje, sino que es lo que influyes o lo que cambias en el receptor cuando lo codifica. O sea, su efecto en la persona.
La Internet, a podido realizar en más o menos un par de década en Méico, una revolución en el mensaje de los ciudadanos comunes, que su voz se expanda, se escuche tan fuerte, que hasta los poderosos se sientan atrapados y que tengan que tratar de utilizar estos mismos espacios con sus fines mediáticos. Hasta el momento no lo han logrado y espero que no lo logren nunca.
La libertad de expresión es un asunto de todos los ciudadanos, por lo mismo debemos de celebrarlo todos los días diciendo lo que pensamos y sentimos. Esa es la mejor de las conmemoraciones.


Terminé
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